Yo lo puedo hacer mejor

Cuando aprendes a hacer algo, hay una maldición que todos sabemos que existe, pero no mucha gente habla de ella. Una vez que aprendes a hacer algo, lo que sea, la siguiente vez que lo veas a la venta o hecho por alguien más, te van a dar ganas de hacerlo tú. La cuestión de si de hecho lo puedes hacer no tiene importancia, la maldición te dice: obviamente lo puedes hacer y mucho mejor que como lo venden y no te va a costar un peso.

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El banco ideal

Voy a contar uno de mis sueños guajiros. Imagínate que estás en otra realidad, una en la que los ingenieros de sistemas saben lo que hacen, en donde buscan hacer un buen trabajo y no sólo el menor esfuerzo posible, y, lo más raro, en donde hay un banco que se preocupa por sus clientes.

En este banco, no te cobran jaladas como 'manejo de cuenta', seguros de vida, o las impresiones de tus estados de cuenta. No te manda propaganda de todos los negocios bajo el sol porque se dedica sólo a guardar y ayudarte a administrar tu dinero, y a hacerlo muy bien. Es un banco que gana dinero prestando el dinero que tu guardas con ellos, y ofreciendo participación en sociedades de inversión para que asegures tu patrimonio, nada más y nada menos.

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Europa

Hacía algo así como casi 20 años desde que fui a Europa. Cuando me cayó el veinte de esa situación, hubo que remediarlo, y este verano pasé tres interesantísimas semanas por allá. 

Mi papá insistió en hacerlo un viaje familiar y terminamos decidiendo tomar un crucero. Él ya no está particularmente joven y era importante no traerlo tan ajetreado como en un viaje en autobús. Jamás había viajado en crucero, y debo admitir que no me esperaba varias cosas.

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Ni cómo huir de JavaScript

No me pregunten por qué, pero nunca he sido gran fan de JS. Hay algo que siempre me ha dado mala espina. Antes, trataba de sacarle la vuelta, siempre tener fallbacks a procesamiento server-side en lugar de depender de browser-side, tanto como me lo reclame la gente con quién trabajo.

Tristemente, para mí al menos, hoy cada vez más cosas se hacen con JS. No porque sea el lenguaje de moda (*cof* Ruby *cof*), sino porque es el lenguaje correcto. Hay tantas cosas interactivas que sólo son posibles con implementaciones de JavaScript.

Acabo de terminar de leer el preview de WordPress 3.6, y hay tantas cosas que les quiero copiar e implementar en los administradores de mis clientes, pero sólo son posibles a través de JS. Esto me obliga a quitarme, cada vez más, esta espinita que tengo en contra de ese lenguaje.

Persiguiendo bugs

Durante mi poca experiencia con esto de la programación, he ido aprendiendo lo importante que es tener un código limpio y fácil de entender. Yo soy pésimo para leer código, tanto así que llevo 3 días (y contando) buscando un bug y soy incapaz de encontrarlo; estoy seriamente considerando volverme jardinero.

Para que yo pueda entender código que no está indentado/comentado como yo estoy acostumbrado, tengo que leerlo varias veces, tomar notas, y en general perder mucho tiempo en estar siguiendo el hilo de pensamiento de quien lo haya escrito.

Cuando en mi empresa implementamos reglas (un tanto laxas) de indentación y comentado, fui el ser más feliz del mundo. La bronca es encontrarme con código viejo (como con el que he estado lidiando esta semana) y ver que no está bonito. Me tardo demasiado en esto.

Así que, jóvenes, sean buenos y dejen su código legible. La marca de un buen programador es que él (o ella) no sea el único que lo puede leer.

La época de las bodas

Hace algunos años, mi mamá me dijo que ya no tardaba mucho en que empezara mi época de bodas. Dijo que hay un periodo de uno o dos años en el que todos tus amigos se casan. No le creí ni tantito; gran error.

En los últimos 6 meses se han comprometido no menos de 7 de mis amigos, y ya he oído planes para que varios más se formen en la fila. Anoche fue la boda de una de mis mejores amigas, y si las demás resultan parecidas, voy a tener que invertir seriamente en kleenex.

Ahora me da miedo la otra predicción que hizo mi mamá: que después de la época de las bodas empieza la época de los hijos. Soy muy jóven para ser tío.

Odio la estupidez

Puedo perdonar los errores, pero estupideces no. Hoy salió oficialmente el iPhone 5 y obvio, fui de los primeros en querer comprarlo. Digo querer comprarlo porque 20 horas después, aún no lo he podido comprar.

El Centro de Atención a Clientes (CAC) de Telcel decidió que para vender el nuevo teléfono, iban a hacer una lista. Mi mamá logró anotarnos, tras algunos problemitas menores, como el número 17 en la fila para recibir el iPhone. No sólo anotaron nuestros números y nombres, también anotaron los modelos específicos que queríamos.

Por si las moscas, fuimos el jueves en la tarde al CAC, como seis horas antes de que empezara la venta, para cerciorarnos de que no hubiera impedimentos para conseguir el teléfono a penas diera la media noche. Nos dijeron que no teníamos de qué preocuparnos, ya que estábamos en la lista y ya estaban separados los teléfonos, y sólo hacía falta llegar a media noche para pagarlos y salir felices.

Ajá, claro.

Llegamos poco antes de media noche a que nos dijeran que la venta había empezado desde las 10pm, cosa que por supuesto nadie nos avisó (no es como si tuvieran nuestros nombres y teléfonos). Ahora, no hubiera habido ningún problema de no haber sido por que ya no había teléfonos del modelo específico que había pedido. Alguien explíqueme por favor, ¿de qué chingados sirvió que hicieran la lista si no la iban a respetar?

Le reclamamos al gerente, y lo único que pudo ofrecer fue un, "lo sentimos", y ya te chingaste. Eso sí, nos dijo que no nos preocupáramos, que en el Sanborns de la misma plaza también habían llegado unidades, y que chance ahí si tenían.

Fuimos al Sanborns y si hubo. Pero ahí no acabó la saga.

La gente muy amable del Sanborns nos anotó y nos dijo que el único detalle de comprar el teléfono con ellos es que no nos lo podían entregar esa noche, sino que había que ir por él al día siguiente, porque se tiene que mandar cierta papelería a Telcel, y no responderían hasta horas después.

Me enseñaron mi teléfono, lo separaron con mi nombre, y me dijeron que pasara por él al día siguiente a eso de la 1pm. Me fui a dormir un poco decepcionado pero tranquilo en el hecho de que sólo era cuestión de esperar unas horas más.

Hoy viernes, llegamos poco después de la una al Sanborns, y nos dijeron que aún no había llegado la papelería necesaria, que había que esperarse otro ratito. De ratito en ratito, nos dieron las 6pm, y no llegaron los papeles.

La pobre señorita que nos atendía, estaba que se moría de la pena de tenernos ahí tanto tiempo. No tengo ninguna queja de esa chava, al contrario, no hizo más que tratarnos con todo respeto e hizo todo lo que pudo por resolver nuestra bronca, pero no pudo.

Mi queja es con Telcel.

Para empezar, cómo rayos organizan tan reputísimamente mal la venta nocturna en su CAC. Si me hubieran dicho que la lista valía madres, desde las 6 de la tarde me ponía a hacer fila para ser el primero en que le vendieran a media noche. Pero me aseguraron, repetidas veces que la lista era para que no hubiera ese tipo de problemas en la noche.

Después, si van a vender a través de revendedores (como Sanborns), cómo no pueden dar respuesta después de 5 horas a una simple petición para renovar un contrato.

Todavía si fuera la primera vez que tienen una venta así, lo entendería. Pero por lo menos, llevan 4 iPhones distintos que han vendido como para que no aprendan su lección.

Para colmo, y lo más triste, es que no hay una mejor alternativa. Podemos entrar en discusiones de qué tanto sobreprecia Telcel sus servicios, pero el servicio a clientes que ves en Telcel y la competencia, es igual de malo. He oído historias de problemas similares al mío en todas las compañías de telefonía celular en México.

Conforme pasa el tiempo, en vez de quejarnos más, nos vamos acostumbrando a ser tratados así.